Sana’a, ciudad declarada patrimonio mundial por la UNESCO, poesía de tierra y piedras que en si misma mercede un viaje a Yemen, nos acoge a la llegada.
Al día siguiente después de desayunar, el traslado al puerto es una pequeña excusión a través pueblos de montaña enraizados entre las rocas, releves recubiertos de terrazas milenarias, anchas valles cultivadas a plátanos, mientras el clima cambia y se empieza a respirar el aire del Mar Rojo. Y se llega al puerto de Al-Salif, inusual pero practico punto de embarque para el Boreas of Katharina. El primer día, por la mañana, Kamaran la isla principal del homónimo archipiélago, se desembarca con los gomones para un paseo en un pueblecito de pescadores.
Los restos de una fortaleza otomana, la mosquea, mujeres en trajes negros con el velo que cubre ojos centelleantes y sonrisas luminosas. Cerca del pueblo, una laguna de mangrovias, pobladas de garzas y águilas.
2 días más por estas islas: Al Badi: una lengua di arena que la marea borra y devuelve y que corta en el medio la mar, por un lado turquesa y por el otro verde esmeralda. Y Uqban, playas rosadas y blancas.
La noche del cuarto día se navega hacia las islas Zubayr, un archipiélago poco más al Sur oeste que Kamaran. La luz del alba revela el perfil de los volcanes que forman el archipiélago. Islas salvajes, deshabitadas, 23 volcanes y fondos profundos, territorio de grandes mantas y tiburones ballena.
El último día, el octavo, es todo de navegación para volver a Salif. Los días pasan entre baños, snorkelling, inmersiones. En el barco no faltan botellas de buceo, pesos, compresores para la recargas y todo lo que sirve para ir a la descubierta de panoramas submarinos , ni faltas los consejos del Capitán, que conoce este mar perfectamente y que puede acompañar quien quiere bucear para gozar de los lugares más bellos, de los corales más majestuosos, de los fondos más entusiasmantes.
El viaje de Salif a Sana’a el 9° día es la segunda excursión prevista en el programa. Se come en el pequeño pueblo de Hajja, y Sana’a nos acoge con los colores de la puesta del sol. Todo el día siguiente es para visitar Sana’a.
Entrando en la ciudad vieja a través de la puerta principal, Bab el Yemen, es como hacer un viaje en el pasado y vivir en un cuento de mil y una noches:
la esplendida arquitectura medieval, las casas de arcilla sin cimientos con sus cristales de mil colores, las fachadas decoradas con arabescos blancos y ocre, las ventanillas de alabastro, las blancas cúpulas y los sutiles alminares. Y no se puede no pasar por el bazar donde golpea el fuerte olor de las especias (una cantidad impresionante….), vendidas junto a frutas, cuerdas, táleros de María Teresa, pulseras de plata. Por la noche, traslado al aeropuerto para embarcarse en el vuelo de línea que a Italia.
El programa prevé un número mínimo de 6 participantes y un máximo de 18. La visita de Sana’a se puede efectuar antes o después del crucero.